Vicente Aleixandre**(Sevilla, 1898 – Madrid, 1984)

‘…Que hemos nacido poetas’, ciertamente fue así. Pero, ¿qué es, en el fondo, un poeta?. (del libro ‘generación del 27. poemas’. Autor: José Antonio García)

al_firmaLa casa en la que vivió en Madrid (C/ Velingtonia, número 3), no sólo dio acogida a la familia del poeta; también a sus amistades, en cuya relación figuran, entre otros, Neruda, Alberti y Miguel Hernández. Éste último, como recuerda Leopoldo de Luis (1976:12) ‘guardó siempre por Aleixandre afecto de hermano menor’, hasta el punto de dedicarle Vientos del pueblo, uno de sus libros más conocidos. Tal dedicatoria dice: ‘Vicente, a nosotros, que hemos nacido poetas entre todos los hombres, nos ha hecho poetas la vida junto a todos los hombres’. No apartemos mucho de nuestra lectura, si cabe, dicho texto. Conviene retener sobre todo los sustantivos ‘vida’ y ‘hombre’, tan relevantes en la obra de creación de ambos.
‘que hemos nacido poetas…

‘…Que hemos nacido poetas’, ciertamente fue así. Pero, ¿qué es, en el fondo, un poeta? ¿Y si, en efecto, se nace poeta, cómo se hace el poeta, después? Luis Felipe Vivanco, otro sobresaliente creador y crítico, nos alumbra al respecto con estas reflexiones:

‘En la poesía, la materia es el lenguaje mismo… Piedra, bronce, sustancias colorantes… Le es dado al poeta su materia, el lenguaje como al escultor el mármol o el bronce. En él ha de ver, por de pronto, lo que aún no ha recibido forma, lo que va ser después su labor…Pero mientras el artista de otras artes comienza venciendo resistencias de la materia bruta, el poeta lucha con una nueva clase de resistencias: las que ofrecen aquellos productos espirituales, las palabras, que constituyen su materia…Además, en muchos casos se trata de palabras degeneradas o disminuidas por el uso… a las cuales ha de dar el poeta nueva significación’ (1974:303-304).

‘Poeta’ y ‘palabra’

‘Poeta’ y ‘palabra’. Luego ya tenemos identificados los dos elementos imprescindibles de la poesía. Y Vicente Aleixandre, que nació poeta, esto es, que tenía capacidad para asimilar la realidad que le rodeaba y ‘ a través del alma, como filtro impregnante de gozo o de dolor, devolverla con forma, color, volumen, mundo ya exterior a él, creado’, (D. Alonso, 1978:210), y que se hizo poeta por la continuada lectura y el estudio, nos pudo entregar, felizmente, una amplísima obra, cuyo conjunto mereció el Premio Nobel de Literatura, distinción que le fuera concedida en el año 1977.

Una aproximación sintetizada de esta última, obliga, sin embargo, a distinguir en ella cuatro etapas, si bien estrechamente relacionadas. En la primera se incluye Ámbito (1924-1927), libro todavía en la estética de la poesía pura de Juan Ramón Jiménez. Le siguen los títulos Espadas como labios (1930-1931); La destrucción o el amor (1932-1933); Premio Nacional de Literatura); Pasión de la tierra (1928-29) y Mundo a solas (1934-1936). De casi todos ellos ofrecemos muestra en la presente antología. Vienen a representar un período en la obra de Aleixandre caracterizado por la influencia del surrealismo y por una visión muy pesimista del hombre ante el Universo. Escribe, a propósito, el poeta:

Escucha, escucha, soy la luz perdida
que lapidan las aguas en el fondo.
(De Espadas como labios).

Por la lectura del fragmento elegido es posible adivinar cuánto sufrimiento cabe en aquella soledad de la que se habla, presente no únicamente en este poema, sino en todo el libro. Se destaca, así, Espadas como labios por su ‘terrible sinceridad’ y por su tema central, la vida, que junto al de la muerte, la naturaleza y Dios, completan, como sabemos, el cuadro principal de las preocupaciones de la lírica, en particular, y del arte, en general, de todos los tiempos.

Los poemas de Espadas como labios nos sirven, además, para que reparemos en el uso, por parte de Aleixandre, del verso libre, de mayor o menor extensión, junto al endecasílabo (volver a versos inmediatamente anteriores), que es tomado como base en algunos poemas.

Pero con ser el libro anterior uno de los más importantes del poeta sevillano

1190903203949_alonsocernudalorcaaleisxandrex200Pero con ser el libro anterior uno de los más importantes del poeta sevillano, acaso en esta segunda parte de su obra merezca que nos fijemos en el titulado La destrucción o el amor, por el cual descubrimos en Aleixandre a un poeta romántico, en su intimismo, a solas ya él frente a la Naturaleza, y manifestando su amor hacia todo lo creado. Amor, además, como fuerza liberadora, aunque sin perder nunca el referente de la muerte, siempre acechando:

Dime, dime el secreto de tu corazón virgen,
dime el secreto de tu cuerpo bajo la tierra.

Vicente Aleixandre hace gala, igualmente, en este poemario, de una desbordante imaginación. Lo viene a demostrar en los diversos espacios físicos que toca: la selva, el fondo del mar, lo interplanetario… Es evidente que el poeta no estuvo nunca en ninguno de ellos. Sí, en cambio, al revés, y todo gracias al ensueño, a la evasión, a su fantasía portentosa, de tal manera, que aquellos otros mundos se acerquen al propio.

Con Mundo a solas

Con Mundo a solas, en el que todo es desolación y desamor, Aleixandre abandona el surrealismo. Nos situamos ya en la postguerra española; su poesía comienza a discurrir por cauces muy distintos. De esta época es Sombra del Paraíso (1944), una visión del mundo en su origen, con todas las criaturas recién creadas: las flores, los valles, los pájaros, la música de los ríos, los rayos celestes…Todo tan hermoso, puro y virginal, cuya contemplación hace gritar al poeta: ¡Humano, no nazcas!

El paraíso es también en este libro el mundo de su infancia; el poeta mira en sus poemas los años de su niñez transcurridos entre Sevilla y Málaga:

Siempre te ven mis ojos, ciudad de mis días marinos…
pero tú duras, nunca desciendes, y el mar suspira
o brama por ti, ciudad de mis días alegres.

En Sombra del Paraíso el amor se constituye asimismo en argumento y motivo esencial, centro también de la poesía de Aleixandre.

A la tercera etapa de la obra del poeta
A la tercera etapa de la obra del poeta sevillano, ya metido éste en sus años de madurez, corresponden los libros Nacimiento último (1953); (Historia del corazón (1954); Los encuentros (1958); En un vasto dominio (1962) y Retratos con nombre (1965). Se observa al hombre desde una nueva ética y estética, por las cuales es aceptado en toda su dimensión. Es una nueva palabra caracterizada y definida por un sentimiento de solidaridad o deseo del poeta de salir de sí mismo y partir hacia el encuentro con los demás. El poeta se dirige ahora a aquél ‘hombre sin edificación que sin quererlas mirar / estás leyendo estas letras. / Para ti y todo lo que en ti vive, / yo estoy escribiendo’.
La cuarta y última etapa de la obra

La cuarta y última etapa de la obra de Vicente Aleixandre es la integrada por Poemas de la Consumación (1968) y Diálogos del conocimiento (1974). Son los libros de la vejez del autor, en su conciencia de hombre y de poeta que reflexiona ante el apagamiento de sus días. Por esto, bajo la cita ‘vivir, dormir, morir, soñar acaso’, de Hamlet (Shakespeare), nos deja escrito: 

Vivir no es suspirar o presentir palabras que aún nos vivan.
¿Vivir en ellas?. Las palabras mueren. 
Bellas son al sonar, mas nunca duran.
…/…
Duerme. 
La noche es larga, pero ya ha pasado.

Todos los datos están en este libro

1177580849638_generacion_del_27.poemas_800generación del 27. poemas

Autor: José Antonio García
Editorial Everest
ISBN (978-84-241-1842-6)

Antología de poemas y estudio de los diez componentes más representativos del grupo poético del 27. Su objetivo es aproximar a los lectores la obra de los poetas que conforman dicho grupo a través de textos de fácil comprensión. Incluye también una introducción en la que se contextualiza desde el punto de vista histórico y artístico literario a esta generación y se traza la evolución de la misma. Los textos intercalan ilustraciones de Enrique Sánchez Moreiro.

HAY MÁS

Beso alegre, descuidada paloma,
blancura entre las manos, sol o nube;
corazón que no intenta volar porque basta el calor,
basta el ala peinada por los labios ya vivos.

El día se siente hacia afuera; sólo existe el amor.
Tú y yo en la boca sentimos nacer lo que no vive,
lo que es el beso indestructible cuando la boca son alas,
alas que nos ahogan mientras los ojos se cierran,
mientras la luz dorada está dentro de los párpados.

Ven, ven, huyamos quietos como el amor;
vida como el calor que es todo el mundo solo,
que es esa música suave que tiembla bajo los pies,
mundo que vuela único, con luz de estrella viva,
como un cuerpo o dos almas, como un último pájaro.

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Acerca de Andrés Cifuentes Lozano

Un erudito es aquel que muestra menos de lo que sabe; un periodista y un consultor, lo contrario; la mayoría cae en algún punto entre ambos. "Ahí estoy yo"
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