Diego Velázquez**

Plenitud Inconfundible

Diego Rodríguez de Silva y Velázquez nació unos días antes del 06 de junio 1599 (el día en que se bautiza) en Andalucía, en Sevilla, hijo de Juan, abogado portugués de origen judío, y Jerónima Velázquez, perteneciente a la baja nobleza de Hidalgo. Después de recibir una educación religiosa y un decente estudios filosóficos y lingüísticos a Francisco Herrera el Viejo, pintor de quien aprende a usar cepillos con cerdas largas. A los doce años, abandona el estudio de Herrera y convertirse en aprendiz de Francisco Pacheco permanece aquí durante cinco años, el estudio de la perspectiva y la proporción.

En los años veinte del Velázquez siglo XVII ya se disfruta de una excelente reputación: que se casó con Juana, hija de Pacheco, se convierte en padre de dos niñas, y en este período se ejecutó la pintura “Jesús y Los Peregrinos de Emaús”, desde donde se puede ver a su realismo cuidado. En 1623 se le encargó un retrato del rey Felipe IV de España: la pintura se hace en un día, y convence al Conde Duque de Olivares, ministro del rey, para conseguir que se mueva a Madrid y pintor de la corte designado. Depender de alojamiento gratuito veinte ducados de salario por mes, Velázquez instaló definitivamente en la capital. En 1627, Felipe IV decretó una competición entre los mejores pintores de la nación, con la expulsión de los moriscos como tema: una victoria es Diego, cuya pintura, sin embargo, será destruido en el incendio de 1734. Palacio de Él, en cualquier caso, , se hace – gracias a este trabajo – ceremonias de la corte.

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 En 1629, el pintor andaluz mueve en Italia: es un momento clave en la evolución de su estilo de pintura (así como el patrocinio de la monarquía española, ya que el viaje es financiado por Felipe IV). El primer viaje a Italia, de acuerdo con la categorización de los historiadores del arte, da el segundo período de Velázquez, mientras que el segundo viaje se corresponde al inicio de la tercera. De vuelta en España, el artista retrata a Don Baltasar Carlos, heredero al trono ibérico, en muchas obras, protegido como siempre por el ministro Olivares, Diego no deja de representar también su tutor.

Mientras tanto su arte alcanza una plenitud distintiva: en función de las distintas comisiones del rey, alternando diferentes tonos y armonías. Composiciones raros de una religiosa, como el “Cristo flagelado” actualmente almacenados en la National Gallery de Londres, se alternan con las obras más barrocos, como el “Santo Tomás” en el museo diocesano abierto de Orihuela. Hay, pues, las obras creadas por los altavoces o monasterios, como “Coronación de la Virgen” y la “Crucifixión escultórico Olímpico”, que se encuentra en el Prado.

Entre 1636 y 1639 Velázquez pintó para la Torre de la Parada ‘s “Esopo” y “Mars“: siga “La fragua de Vulcano” y “Venus con un espejo”, quizás hecho en Italia, sobre todo en los años cuarenta. Pretende, en cambio, a la sala de los Reinos de la abstinencia es la obra maestra “La rendición de Breda”, colores refinados, con tonos contrastantes. Con los años, el artista ibérico tiende a especializarse en el retrato, protagonizada por adoptar, en especial por la familia real. Se citan, entre otros, los retratos de Felipe IV, cazadores Balthasar Carlos y Don Fernando, hermano del rey, sino también el “Retrato de Fraga”, que se remonta a 1644 (que ahora forma parte de la Colección Frick de Nueva York) que impresiona al espectador a acuerdos plata y rosa. Por otra parte, Velázquez también se dedica a la representación de los llamados placeres hombres de, es decir, bufones y enanos corte: inmortalizado en poses teatrales o irónico, que tienen un ojo agudo e incluso insostenible. Revela, en sustancia, la profunda humanidad de Velázquez.

En su opinión, por otra, hay dignatarios, como el conde de Benavente, y visitantes en su perfil como Francesco I d’Este. Incluso los amigos de la familia y caen en la creatividad de Diego: el retrato de su esposa Juana está situado en el Prado, mientras que la de Juan de Pareja, el mulato colaborador, pertenece a una colección privada en Gran Bretaña. Esta pintura data de 1650: en ese año, el artista se encuentra en Roma, donde fue nombrado para retratar el Papa Inocencio X. Un marco autoritario y audaz, brillante y audaz, que es considerada por muchos la obra maestra del retrato barroco. Cabe destacar, además, que el segundo viaje a Italia de Velázquez deja espacio para un período de diez años marcados por una renovación de estilo. Pero también los temas: retratos del rey, ahora debilitados y gastados, junto a las de los nietos (“Infante Felipe Próspero” y “Infanta Margarita María en traje azul”) y la reina María Anna. Estos modelos son casi tan rígido e indiferente: no personajes, pero los elementos armónicos simples.

Velázquez se autorretrató, pintando, en 1656 en su cuadro más emblemático: Las meninas.

Velázquez se autorretrató, pintando, en 1656 en su cuadro más emblemático: Las meninas.

Las dos últimas grandes obras de Velázquez “Las Hilanderas” y “La infanta Margarita y sus damas,” actualmente almacenados tanto en el Prado: las primeras miradas, como la representación de un taller de tapicería que evoca el mito de Aracne; la segunda, sin embargo, tiene como objetivo captar la vida de la corte de cualquier tarde de verano, entre enanos, damas de honor y los animales. Un muy especial, no sólo porque se representa el mismo pintor contratado para actuar en un lienzo, sino también por la misteriosa ternura de luz. En resumen, el tenebrismo juego, la trayectoria artística de Velázquez termina – o total – en una determinada impresionismo.

En 1660 Velázquez se trasladó la Isla de los Faisanes, situada en el río Bidasoa, para curar el adorno de la tienda española y en vista de los paisajes del matrimonio de Luis XIV de Francia y María Teresa de España, que sanciona la paz entre dos países. De vuelta en Madrid, es sorprendido, poco menos de un mes más tarde, a partir de un ataque de fiebre, probablemente un resultado de vivir en esa zona pantanosa isla.

San Juan Bautista

San Juan Bautista

Murió el 6 de agosto de 1660, después de firmar un testamento nombra ejecutantes único curador de los registros de bienes Fuensalida y su mujer, pero murió una semana después. Enterrado en la iglesia de San Giovanni Battista en la cripta de Fuensalida, en la actualidad su tumba no puede ser identificado con precisión, ya que la iglesia fue destruida en 1811 por los franceses.

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Acerca de Andrés Cifuentes Lozano

Un erudito es aquel que muestra menos de lo que sabe; un periodista y un consultor, lo contrario; la mayoría cae en algún punto entre ambos. "Ahí estoy yo"
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