Aaron Burr**Militar y político estadounidense

AaronBurrAbogado y político estadounidense, tercer vicepresidente de Estados Unidos de América bajo la primera Administración de Thomas Jefferson (1801-1805). Nació el 6 de febrero de 1756, en Newark (Nueva Jersey) y murió el 14 de septiembre de 1836 en Port Richmond (Nueva York). Poderoso por el control político que ejerció en el estado de Nueva York, su carrera política estuvo mediatizada por la dura pugna que entabló con el líder del Partido Federalista, Alexander Hamilton, a quien acabó matando en un duelo.

Miembro de una rica y prominente familia de Nueva Jersey, Aaron Burr era nieto del célebre teólogo protestante Jonathan Edwars. Ingresó en el College of Nueva Jersey (actual Universidad de Princeton), fundada por su padre, en la que se graduó en 1772 en Derecho con las más altas calificaciones. Nada más estallar la Guerra de la Independencia, Burr se alistó en el Ejército Continental de George Washington, donde acabó como ayudante de campo del general Montgomery y se distinguió en la Batalla de Monmonth al frente de una brigada, lo que le valió alcanzar el grado de teniente coronel. Antes de abandonar la contienda por problemas de salud, Burr se casó con una rica viuda de apellido Prevost, diez años mayor que él.

En 1782, Aaron Burr instaló en Nueva York su propio bufete con el que muy pronto consiguió amasar una respetable fortuna y acaparar fama como excelente abogado, lo que le permitió comprar una lujosa mansión en Richmond Hill que se convirtió en el centro social y de reunión de la alta sociedad neoyorquina.

En 1784, Burr fue elegido miembro de la Cámara de Representantes por Nueva York y por el Partido Democrático-Republicano, cargo que repitió en 1788, para, al año siguiente, ser promovido al cargo de fiscal general del estado por el gobernador Georg Clinton. Nombrado senador por Nueva York en 1791, Aaron Burr tejió una tupida red de alianzas políticas poco claras para derribar a su rival político Philip Schuyler, suegro del líder federalista Alexander Hamilton, con el que inició una serie de enfrentamientos que acabarían en tragedia.

Decidido a llegar a lo más alto del poder político utilizando cualquier medio para ello, legal o no, Aaron Burr no pudo conseguir su reelección senatorial en 1797, pero sí un escaño en la Asamblea de Nueva York, desde donde siguió alimentando su sed de poder y ambición.

Aaron Burr vicepresidente con Thomas Jefferson

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En las elecciones presidenciales de 1800, Aaron Burr se presentó, junto con el candidato Thomas Jefferson, para el cargo de presidente. Gracias al despliege de una campaña electoral bien dirigida y, sobre todo, mejor financiada con su propio dinero, Aaron Burr logró el mismo número de votos que su compañero de elecciones Thomas Jefferson, ambos por encima del candidato federal, el todavía presidente John Adams.

Siguiendo lo prescrito por la Constitución, ante semejante situación el desempate correspondía a la Cámara de Representantes, en la que cada delegación estatal tenía el derecho de emitir un voto por cada representante. Alexander Hamilton hizo todo lo posible para que los compromisarios se decantaran finalmente por Jefferson, lo cual no logró hasta la trigésimo sexta votación, después de más de medio año de acaloradas disputas y enfrentamientos entre Hamilton y Burr en el Congreso.

Aunque Aaron Burr consiguió, como mal menor, ocupar la segunda magistratura más alta del país, los recursos antidemocráticos que utilizó durante la campaña, como por ejemplo la gran cantidad de dinero que gastó en sobornos, acabaron por acarrearle una pésima fama como político poco honesto, lo que se tradujo en otra derrota electoral cuando, una vez finalizado su mandato como vicepresidente, se volvió a presentar como candidato a gobernador de Nueva York; en esa ocasión fue derrotado estrepitosamente a raíz de las constantes difamaciones e insultos que Alexander Hamilton no dejó de verter contra su persona. En un arrebato de ira, Aaron Burr retó a Hamilton a un duelo en Weehawhen, a orillas del río Hudson, el 11 de julio de 1804, en el que el líder federalista cayó mortalmente herido.

La Conspiración Burr

Alexander Hamilton.

Alexander Hamilton.

Juzgado el incidente por toda la prensa como asesinato deliberado, puesto que Alexander Hamilton había disparado al aire, Aaron Burr huyó precipitadamente para refugiarse en Louisiana al lado de su amigo el general James Wilkinson. Aaron Burr se vio involucrado en la llamada Conspiración Burr.

Confiando en el inminente estallido de la guerra entre la Corona de España y los Estados Unidos, Aaron Burr convenció a Wilkinson para que le apoyara en su plan de formar un estado independiente entre los valles del río Mississippi y México, sustrayendo territorio de la Corona de España y de los Estados Unidos, para lo cual se dedicó anteriormente a comprar vastas extensiones de terreno a orillas del río Wachitas.

James Wilkinson no se atrevió a secundar semejante proyecto y denunció la maniobra ante Thomas Jefferson, quien inmediatamente ordenó la detención de Burr. Acusado y juzgado por el delito de traición, Aaron Burr fue absuelto el 1 de septiembre de 1807, en un juicio que duró más de seis meses, gracias a la brillantísima defensa que hizo su abogado Harry Clay, que alegó la insuficiencia de pruebas aportadas en el sumario para juzgar a su cliente.

Con una carrera política acabada, sin posibilidad alguna de rehabilitación, Aaron Burr se dirigió a Europa, donde trató de recabar fondos económicos y ayuda militar del propio Napoleón Bonaparte para sus planes políticos, que incluían la invasíon de Florida. Pero ninguna de sus gestiones dio resultado positivo, por lo cual se vio obligado a regresar en 1812 a su país prácticamente arruinado. De vuelta en Nueva York, Aaron Burr intentó ejercer la abogacía y abrir un bufete propio, esfuerzo otra vez inútil ya que murió prácticamente en la miseria y solo. Su única hija y nieto habían muerto pocos años antes.

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Acerca de Andrés Cifuentes Lozano

Un erudito es aquel que muestra menos de lo que sabe; un periodista y un consultor, lo contrario; la mayoría cae en algún punto entre ambos. "Ahí estoy yo"
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